Respaldar el llamado de la sociedad para abolir el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) tiene divididos a los demócratas de cara a las cruciales elecciones del periodo intermedio.

Mientras que algunos demócratas progresistas encuentran en el repudio a ICE una oportunidad para fortalecer su posición rumbo a los comicios, otros han preferido ser conservadores al momento de abordar el tema, principalmente aquellos que se encuentran en contiendas muy cerradas con candidatos republicanos o que buscan un escaño en estados donde Donald Trump ganó en 2016.

Cuando se le preguntó al senador demócrata de Florida, Bill Nelson, si estaba de acuerdo con los llamados para abolir ICE, respondió: “No, no creo que debiéramos”. Y la representante por Nevada, Jacky Rosen, una legisladora progresista que espera derrotar al senador republicano Dean Heller, tampoco se comprometió a respaldar la iniciativa.

Rosen dijo en una entrevista con CNN que ICE “hace muchas otras cosas que la gente no sabe” y que el Congreso debería “pedirle al presidente que detenga su imprudencia y políticas dañinas en este momento”, recordó The Hill.

Los demócratas buscan recuperar la mayoría en ambas cámaras en las elecciones de noviembre próximo y su principal estrategia ha sido atacar las políticas antiinmigratorias de Trump, en particular la llamada “tolerancia cero”, con la cual el gobierno estadounidense estuvo separando a los niños de sus padres inmigrantes en la frontera con México.

Sin embargo, los demócratas saben que impulsar la abolición de ICE podría significar cruzar una línea muy delgada que les costaría votos determinantes, sobre todo en 10 estados donde Trump se impuso en la elección presidencial, así como en los llamados “morados”, donde se dividen casi por igual las preferencias entre ambos partidos.

“La realidad es que la abolición de ICE no es una propuesta seria de política; es tan seria como la afirmación de que México va a pagar el muro”, escribió Jeh Johnson, quien se desempeñó como secretario de Seguridad Nacional bajo el expresidente Barack Obama, en un artículo de The Washington Post.

Johnson consideró que tal retórica le da a Trump “un arma útil para golpear a los demócratas políticamente” y “una buena parte del público estadounidense lo escuchará”.

De ahí que muchos candidatos demócratas, si bien desaprueban la política de inmigración del gobierno de Trump, optan por darle la vuelta al tema de la eliminación de ICE, como en el caso del representante por Texas, Beto O’Rourke, que se enfrentará al senador republicano Ted Cruz.

“Si se está reorganizando el Departamento de Seguridad Nacional y cambiando las funciones de ICE, teniendo una mayor responsabilidad, aboliendo por completo esa agencia, está bien”, dijo O’Rourke a una estación de radio de Texas. “Pero aún tendrán que hacerse cumplir nuestras leyes de inmigración en este país”, añadió.

La población, por supuesto, es sensible a la percepción del juego político entre demócratas y republicanos. Una encuesta de The Washington Post-Schar School publicada la semana pasada mostró que el 38 por ciento considera que los demócratas hacen un mejor trabajo en materia de inmigración, en comparación con el 30 por ciento que se decantó por Trump.

Sin embargo, el 37 por ciento dijo que Trump tiene un mejor manejo de la seguridad fronteriza, mientras que sólo el 27 por ciento señaló que los demócratas del Congreso son mejores manejando el problema.

“Un voto para los demócratas en noviembre es un voto para permitir que la MS-13 maneje el salvajismo en nuestras comunidades, para permitir que las drogas ingresen a nuestras ciudades y para quitarles empleos y beneficios a los trabajadores estadounidenses”, escribió Trump en un tuit la semana pasada, en perfecta relación con los resultados de la encuesta.

Fuente: Mundo Hispánico