Por accidente unos científicos descubrieron una enzima come plástico. Probablemente sea una solución a los problemas ambientales, de polución y basura en la tierra.

El plástico es conveniente, barato y fácil de producir, pero la contracara de la practicidad es que no se degrada fácilmente. Y a pesar del reciclado, se utiliza mucho más a nivel mundial que la cantidad que se recicla, explica Martín Bonfil Olivera, de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM.

Según  Bonfil Olivera, el mundo produce 311 millones de toneladas de plástico por año.

Y es que pueden pasar un mínimo de 450 años para que los polímeros que componen el plástico empiecen a desintegrarse a nivel molecular, dice National Geographic.

Según información de aristeguinoticias.com, uno de los plásticos más comunes es el llamado PET o tereftelato de polietileno, que se encuentra een las botellas descartables de sodas y agua. En 2016 científicos japoneses descubrieron una bacteria capaz de descomponer la molécula del PET (tereftalato de polietileno).

Basándose en este descubrimiento, investigadores de la Universidad de Portsmouth y del Departamento de Energía de Estados Unidos han modificado la enzima producida por la bacteria, resultando de ello una nueva molécula capaz de descomponer el plástico incluso mejor de lo que hacía el organismo unicelular, explica el portal aristeguinoticias.com

Los científicos, agrega dicho portal, descubrieron que la molécula que investigaban era muy similar una enzima presente en algunas bacterias. Cuando manipularon la enzima para investigarla, descubrieron accidentalmente la sorprendente capacidad de la molécula para descomponer el plástico.

“Aunque la mejora es modesta, este descubrimiento imprevisto sugiere que hay espacio para mejorar aún más estas enzimas, acercándonos a una solución de reciclaje para la creciente montaña de plásticos desechados”, dijo el profesor McGeehan, quien encabeza el equipo de investigadores de  la Universidad de Portsmouth.

Según Bonfil Olivera de la UNAM, con los actuales conocimientos de ingeniería de enzimas, los investigadores pueden ahora trabajar para hacer a la enzima la más eficiente, permitir su uso de manera industrial y poder descomponer los plásticos en el menor tiempo posible.

Fuente: Mundo Hispánico