Tres semanas después del tiroteo ocurrido en la escuela de Parkland, el gobernador de la Florida, Rick Scott, tiene en su escritorio un proyecto de ley que desafía a la Asociación Nacional del Rifle, pero que no satisface las demandas de los republicanos ni las de los sobrevivientes de la masacre.

Ahora Scott debe decidir si va a firmar la iniciativa y no ha dicho lo que hará y planea abordar el tema el viernes con familiares de las 17 personas asesinadas en el ataque del 14 de febrero ocurrido en la escuela preparatoria Marjory Stoneman Douglas.

“Voy a tomarme el tiempo y voy a leer el proyecto de ley y voy a hablar con las familias”, dijo.

El jueves los legisladores estatales aprobaron el texto de la iniciativa, que prevé una serie de reformas. El gobernador tiene 15 días para firmarlo, vetarlo o dejar que se convierta en ley sin su firma.

La medida aumentaría la edad mínima para comprar rifles de 18 a 21 años y extendería un período de espera de tres días para que la compra de las armas de fuego incluyan a las armas largas.

También crearía un programa llamado guardián, que permite que empleados de las escuelas del estado y muchos maestros porten armas de fuego siempre que reciban capacitación de la policía y si los distritos escolares deciden participar en él.

El proyecto también crea nuevos programas de salud mental para las escuelas y una línea anónima donde los estudiantes y otras personas pueden denunciar amenazas a los centros escolares.

También prohibiría aumentar el inventario de los dispositivos que hacen que algunas armas no automáticas o semi-automáticas disparen como las automáticas, y buscar mejorar la comunicación entre escuelas, policías locales y estatales.

La oficina del Alguacil del Condado de Broward emitió 12 minutos de las transmisiones de radio realizadas por sus alguaciles adjuntos con otra agencia policial vecina. Ese material también incluyó 10 de las 81 grabaciones de las frenéticas llamadas realizadas entre estudiantes y padres al 911 el día de la masacre.

Los extractos de las grabaciones mostraron que uno de los alguaciles adjuntos pensó que el tiroteo en la escuela eran fuertes explosiones de petardos, pero rápidamente se dio cuenta de que eran disparos, pero que nunca corrió a socorrer a las víctimas.

Otros alguaciles adjuntos y policías que fueron a socorrer a las víctimas trataron, de manera desesperada, de controlar la caótica tragedia que se desarrollaba, de auxiliar a los heridos, cerrar la escuela y localizar al autor de la masacre.

Como consecuencia del tiroteo, el gobernador de Florida rompió relaciones con la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés). Scott había recibido halagos de este grupo, que se dedica a cabildear ante el Congreso federal y las legislaturas el apoyo a las medidas que protejan el derecho a tener y portar armas.

Fuente: Mundo Hispánico