Vie. Nov 15th, 2019

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México encierra a cientos de migrantes que formaron caravana entre las protestas de activistas

Cientos de migrantes de África, el Caribe y América Central que formaron una caravana para intentar moverse hacia el norte de México desde la frontera con Guatemala se encontraron acorralados este domingo en un centro de detención en el sur del país, según The Associated Press.

El grupo, formado en total por unos 3.000 migrantes, partió antes del amanecer del sábado desde la ciudad de Tapachula, en Chiapas, donde muchos quedaron bloqueados durante meses intentando sin éxito obtener visas de tránsito. Llevaban mochilas pesadas, bebés y paquetes en la cabeza.

Justo antes del anochecer, después de haber caminado más de 20 millas hacia el norte, fueron rodeados por cientos de agentes de la Guardia Nacional y de la policía, que los persuadieron para que se metieran en camionetas y aceptaran ser regresados a la Estación Migratoria Siglo XXI de Tapachula, entre los llantos de niños y las quejas de mujeres enojadas por haber esperado durante meses para recibir documentos.  

En un principio no estuvo claro si alguno sería deportado.

La represión de la caravana, formada por muchos integrantes de ascendencia africana, subrayó la fuerte inversión de la política de migratoria en México respecto a hace un año, cuando los funcionarios miraron para otro lado mientras que grandes grupos de migrantes atravesaban el país rumbo a EEUU.

Pero bajo la presión de Washington de los últimos meses, el Gobierno ha tomado una postura más dura a la hora de tratar con los migrantes, y muchos mexicanos son menos acogedores.

La acción de las autoridades para cerrar el paso a la caravana despertó las protestas de algunos activistas. Salva Lacruz, del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova en Tapachula, calificó el cerco policía de «cacería humana» y señaló que los funcionarios esperaron hasta que los inmigrantes estuvieran agotados tras el día de marcha antes de obligarlos a subirse a unas camionetas.

Enviar a los migrantes de regreso al sur fue un «ejercicio de crueldad», dijo Lacruz, quien asegura también que los migrantes han venido a México porque «necesitan protección internacional».

Wilner Metelus, un activista mexicano que nació en Haití, describió el comportamiento del gobierno hacia los inmigrantes afrodescendientes como «vergonzoso». En su opinión, estos migrantes “no representan una amenaza para los mexicanos. Muchos de ellos tienen un alto nivel de educación y podrían ofrecer mucho al país». 

El Instituto Nacional de Migración afirmó este sábado en un comunicado que cada miembro de la caravana «será tratado de manera personalizada» y se le proporcionará información sobre las opciones de regularización de su situación en el país, mientras que algunos serán devueltos a sus países de origen.

El boletín oficial aseveró que esas acciones se efectuaron «con pleno respeto a los derechos humanos».

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“GOBIERNO PERRERO DE TRUMP”

Pero Luis García Villagrán, abogado y activista por los derechos de los migrantes, desestimó estas afirmaciones. «Nos cayeron como que hubiera una guerra, más bien hay una guerra sórdida acá”, declaró a EFE. 

El hombre, que ha ayudado a los migrantes en sus trámites de regularización en el país, dijo que los agentes gubernamentales actuaron violentamente contra los extranjeros, muchos de ellos mujeres y niños. «Hay un niño perdido y cinco heridos», afirmó el domingo.

El activista señaló que los más de 600 detenidos eran solicitantes de refugio ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), lo que les permitiríaa transitar libremente por todo el estado de Chiapas (sureste). «Los agentes se pasaron eso por el arco del triunfo», abundó.

«Es un abuso de autoridad, una represión terrible, increíble. Levantaron a las mujeres, a los niños. Es la represión más grande contra los migrantes por parte de un Gobierno que se dice republicano y demócrata, y sobre todo que dice respetar los derechos humanos. Este Gobierno se volvió el perrero de Donald Trump», declaró.

Según un testigo de la agencia Reuters, alrededor de 500 miembros de la policía militar de la Guardia Nacional de México con cascos y chalecos tácticos bloquearon en ambos lados la carretera por la que avanzaban los migrantes, y algunos persiguieron a algunos miembros del grupo que huyeron a los campos vecinos.

NUEVOS DESTINOS PARA LOS MIGRANTES AFRICANOS

Los migrantes de países africanos asolados por situaciones de guerra y pobreza en sus países de origen fijaron su mirada en las Américas después de que las puertas comenzaron a cerrarse para ellos en Europa. 

Un viaje típico desde África implica un vuelo a Brasil, un país que ha sido más abierto a la posibilidad de otorgar visas, seguido de un largo y peligroso viaje al norte. El peor parche, dicen muchos de ellos, es la caminata a través de Darien Gap de Panamá, un denso bosque tropical habitado por serpientes venenosas y ladrones despiadados.

Ahora, el sur de México se ha convertido en una estación de paso frustrante para miles de africanos, la mayoría de los cuales preferiría comenzar una nueva vida en EEUU y México debido a las barreras lingüísticas y culturales en México.

«Estas son personas que han pasado por numerosos horrores tanto en sus países de origen como a lo largo de su viaje», expliaca Maureen Meyer, directora para México y los derechos de los migrantes en la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos. 

La mayoría de los haitianos que llegan a la frontera sur de México han vivido en América del Sur durante varios años después de que algunas de esas naciones les otorgaron el estatus de inmigración protegida. Ahora, tales políticas son menos favorables, lo que impulsa a los haitianos a buscar un nuevo hogar en un momento en que su país está sumido en una intensa crisis política. Haití es el país más pobre del hemisferio occidental.

México ha ofrecido a los refugiados la posibilidad de obtener permisos de trabajo y residencia para permanecer en el sur de México, lejos de la frontera con EEUU. Pero esos permisos de asilo están llegando lentamente, en un sistema de inmigración sobrecargado. 

Joseph Pele Meza, procedente de Congo y padre de dos hijos, es uno de los cientos de migrantes que decidieron no unirse a la caravana del sábado y esperan poder seguir su camino hacia el norte en las calles de Tapachula. «Aquí estoy esperando con calma», dijo el domingo. «Solo pedimos a las autoridades que abran sus corazones, que abran las puertas para darnos documentos”. 

El hombre dice que le parece importante respetar las leyes mexicanas y esperar un permiso antes de seguir su viaje.

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