El primer agujero negro visto por la humanidad ya tiene nombre

El agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87, a 53,3 millones de años luz de la Tierra, del que se tiene por primera vez una imagen, ya ha sido bautizado por sus descubridores.

Ahora los astrónomos del proyecto, en colaboración con Larry Kimura, un renombrado profesor de lengua hawaiana, han propuesto llamarlo Powehi, vocablo hawaiano que significa “fuente oscura embellecida de creación permanente”, informó la Universidad de Hawái. 

La elección del nombre hawaiano se debe a que dos de los telescopios más poderosos del mundo, el James Clerk Maxwell Telescope (JCMT) y el Submillimeter Array (SMA), que se ubican en la cima de Maunakea en la isla de Hawái, jugaron un papel clave en la obtención de la histórica imagen del agujero negro, explicó la institución.

“Es increíble que nosotros, como hawaianos de hoy, podamos conectarnos con una identidad de hace mucho tiempo, como se canta en las 2.102 líneas del Kumulipo (canto primordial que en la cultura hawaiana describe la creación del universo), y presentar esta preciosa herencia para nuestras vidas”, dijo Kimura en un comunicado.

“Tener el privilegio de otorgar un nombre hawaiano a la primera confirmación científica de un agujero negro es muy significativo para mí y para mi linaje hawaiano que proviene de pō [que significa profunda fuente oscura de creación sin fin], y espero que podamos seguir nombrando futuros agujeros negros de acuerdo con el Kumulipo”, agregó.

El nombre debe ser aprobado por la Unión Astronómica Internacional, explicaron a Efe los responsables del hallazgo.

Los agujeros negros, imaginados a inicios del siglo XX por el físico Albert Einstein y teorizados por su colega Stephen Hawking en los años setenta a partir de la radiación que emiten, son una masiva concentración de materia comprimida en un área pequeña que genera un campo gravitatorio que engulle todo lo que le rodea, incluida la luz.

Ese misterioso fenómeno astrofísico supone la última fase en la evolución de un tipo de enormes estrellas que son al menos 10 veces más grandes que el Sol. Cuando una “gigante roja” se acerca a la muerte, se repliega sobre sí misma y concentra su masa en una superficie muy pequeña, que se conoce como “enana blanca”.

“Hemos transformado un concepto matemático, algo que se explica con fórmulas en una pizarra, en un objeto físico que se puede observar”, resumió el profesor de Astrofísica de la Universidad Goethe de Fráncfort Luciano Rezolla.

Fuente: Agencias

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