Nacho dedica una canción a los venezolanos que pasarán la navidad en el exterior

Con la emotividad que traen, para muchos, los días de Navidad, Nacho nos regala un adelanto de lo que será el tema Distancia, una canción dedicada a quienes pasarán las fiestas navideñas y de año nuevo lejos de Venezuela.

En su cuenta en Instagram, Nacho confiesa que en diciembre hay días que lo llenan de nostalgia. “No sabría que soy feliz si jamás hubiera sentido tristeza, por eso agradezco a la vida los sentimientos amargos; he aprendido a valorar el hecho de que la mayoría de mi tiempo lo he empleado en dulces experiencias”, asegura.

“Me gusta contagiar de alegría y estoy convencido de que hacerlo es parte de la misión que Dios me asignó en esta vida, pero disfrazar mis penas con falsas sonrisas me sumaría al montón de personajes que demuestran ser una cosa a través de sus redes y son el antónimo en su intimidad”,  agrega.

El cantautor venezolano confesó que esta navidad pensará que una de sus hermanas está en Chile, otra en la República Dominicana junto a su madre, dos en los Estados Unidos y una en Venezuela luchando para no marcharse. “Recordaré que mi amado padre se fue un diciembre porque jamás he dejado de necesitarlo conmigo, pensaré en las familias separadas por el éxodo, añoraré las reuniones con amigos de la cuadra, el olor a comida decembrina en cada casa a la que llegaba sin ser invitado sin que eso supusiera una falta de respeto, suspiraré recordando los juegos característicos de la época, la música, entre otras tantas cosas que llevo tatuadas en mi mente y en mi corazón”, indica Nacho en un post cargado de sentimiento.

Distancia es una canción compuesta por Ronald Montenegro y en esta oportunidad Nacho cuenta con el acompañamiento de  Jhonatan Faría en el teclado.

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Sobre todo en diciembre, hay días en los que atiendo a la nostalgia. No sabría que soy feliz si jamás hubiera sentido tristeza, por eso agradezco a la vida los sentimientos amargos; he aprendido a valorar el hecho de que la mayoría de mi tiempo lo he empleado en dulces experiencias. Me gusta contagiar de alegría y estoy convencido de que hacerlo es parte de la misión que Dios me asignó en esta vida pero disfrazar mis penas con falsas sonrisas me sumaría al montón de personajes que demuestran ser una cosa a través de sus redes y son el antónimo en su intimidad. Prefiero ser sincero y contarles que a pesar de las bendiciones que me embargan (bendiciones que algunas personas consideran ventajas para evitar temporadas de bajones emocionales) esta navidad no evitaré pensar que una de mis hermanas está en Chile, otra en la República Dominicana junto a mi madre, dos en los Estados Unidos y una en Venezuela luchando para no marcharse, recordaré que mi amado padre se fue un diciembre porque jamás he dejado de necesitarlo conmigo, pensaré en las familias separadas por el éxodo, añoraré las reuniones con amigos de la cuadra, el olor a comida decembrina en cada casa a la que llegaba sin ser invitado sin que eso supusiera una falta de respeto, suspiraré recordando los juegos característicos de la época, la música, entre otras tantas cosas que llevo tatuadas en mi mente y en mi corazón. Se que soy muy afortunado y no debería quejarme de nada pero también soy humano y decidí darle un espacito a la melancolía. No es evitar sentirnos tristes por lo que nos falta, es contrarrestar ese sentimiento apreciando y agradeciendo lo que nos sobra y luego, naturalmente, regresará la felicidad. (Canción compuesta por @ronaldmontenegro / me acompaña @jhonatanfaria en el teclado)

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