Un Congreso dividido: ¿Qué significa para el futuro de Estados Unidos?

Los estadounidenses lo han decidido: los republicanos conservarán el control del Senado, mientras que los demócratas serán mayoría en la Cámara de Representantes de la nación.

Esta división en el Congreso federal, que había sido pronosticada por los expertos, tendrá un impacto decisivo en las políticas del país en los próximos dos años.

 

Se espera que ahora en mayoría, los demócratas torpedeen al gobierno de Trump desde la Cámara, ya que es en esa instancia donde se redactan los proyectos de leyes.

 

Este cambio en la composición de fuerzas muy probablemente signifique que el Congreso no aprobará ninguna legislación importante en los próximos dos años, entre ellas las relaciones con las políticas migratorias de Trump, como el financiamiento del muro con México, tema sobre el cual no hubo definición alguna en sus primeros dos años de mandato. Por otro lado, el reemplazo del Obamacare parece ser simplemente imposible en este escenario.

 

La división del Congreso también puede aumentar las posibilidades de otro cierre del gobierno, si los legisladores no pueden ponerse de acuerdo, como es muy posible que ocurra.

 

Los demócratas de la Cámara de Representantes pueden aprobar una lista de legislaciones, como la reforma de la financiación de las campañas electorales, control de armas, ayuda a los jóvenes inmigrantes, protección al fiscal especial Robert S. Mueller III o incluso Medicare para todos.

 

Pero todas esas medidas probablemente serían simbólicas, porque no contarán con el apoyo republicano, partido que domina el Senado. Incluso si ambas cámaras aprobaran un proyecto de ley, Trump podría vetarlo y es poco probable que los republicanos de la Cámara de Representantes ayuden a anular su decisión.

 

Otras legislaciones tendrían mejor suerte, como una dirigida a reducir el costo de los medicamentos recetados y otra destinada a reconstruir la infraestructura de la nación, temas de interés bipartidista que esperan presentar los demócratas y que cuentan en principio con el respaldo de Trump.

 

La nueva mayoría demócrata puede abrir investigaciones sobre los miembros del gabinete de Trump acusados de mal uso de los fondos de los contribuyentes; buscar las declaraciones de impuestos de Trump e investigar sus lazos comerciales y reabrir la investigación de la Cámara sobre el vínculo de la campaña de Trump con Rusia durante 2016. Es dudoso que los demócratas se lancen en un juicio político contra el presidente con la actual composición de las fuerzas.

 

Es de esperar una avalancha de audiencias y consultas sobre, por ejemplo, los tratos comerciales de la Organización Trump en todo el mundo y si tienen algún efecto en la política exterior de su administración, por solo mencionar un tema.

 

Los demócratas tienen la intención de aprobar un paquete de medidas anticorrupción destinadas a fortalecer las leyes de ética, proteger los derechos de los votantes y acabar con los abusos en el financiamiento de campañas en sus primeras piezas legislativas, según ha dicho la líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

 

Entre las prioridades de una Cámara dominada por los demócratas estará influenciar en la seguridad nacional y la política exterior de la administración de Trump, ejerciendo una presión que podría resultar en un cambio de conducta del presidente en varios frentes.

 

Los demócratas quieren un mayor escrutinio de las operaciones y gastos del Pentágono y del Departamento de Estado y tratarán de llevar al país a enfrentar los desafíos globales de largo plazo, como el cambio climático o la pobreza global.

 

Representantes demócratas quieren que el partido examine profundamente algunas de las relaciones más polémicas de Trump, especialmente la guerra comercial con China y los crecientes vínculos con Arabia Saudita. También quieren repasar atentamente las amenazas de Trump para cortar la ayuda a África y América Latina.

 

Pero en la práctica se espera que avancen pocas legislaciones y el presidente Trump, como antes han hecho otros, tendrá entonces un chivo expiatorio: la oposición en la Cámara.

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