Abogados de inmigración acusaron al gobierno del presidente Donald Trump de recurrir a estrategias sucias con tal de amedrentar y ahuyentar a los inmigrantes que buscan asilo político en Estados Unidos.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) impone fianzas muy altas – muy por arriba de los 10,000 dólares – que son imposibles de pagar para los inmigrantes, o les niega el derecho a una, con el fin de mantenerlos recluidos en los centros de detención y así inhibir su deseo de continuar con el trámite, indicaron litigantes a National Public Radio (NPR).

“Definitivamente, detrás de todo esto parece estar una motivación disuasoria de que si tratamos a nuestros solicitantes de asilo lo suficiente mal, dejarán de venir”, consideró Kate Lincoln-Goldfinch, una abogada de inmigración cuya cliente está siendo víctima de esta práctica.

Lincoln-Goldfinch representa a María, una inmigrante que huyó de Honduras con sus hijos pequeños porque su familia fue amenazada por matones de un partido político rival. Tras ser detenidos en mayo por agentes de la Patrulla Fronteriza, María fue recluida en un centro de detención de Texas y separada de sus hijos, que fueron enviados a un refugio en Nueva York.

María solicitó asilo desde la cárcel y superó su primera entrevista para probar que su temor de vivir en Honduras era creíble. Su abogada esperaba que fuera liberada bajo fianza en ese momento, pero ICE la mantiene detenida hasta la fecha a la espera de presentar su caso formalmente ante un juez.

“Lo que es tan frustrante acerca de su situación es que ella aprobó su entrevista de miedo creíble y tiene esta gran sensación de alivio. Y luego, en el mismo momento, le dijeron que no saldría al menos durante varias semanas más”, relató Lincoln-Goldfinch, quien al igual que otros abogados de inmigración cree que esta es la nueva política de ICE para frenar la práctica que se conocía como “captura y liberación” (“catch and release”) de los indocumentados.

“Vienes a escapar de tus problemas. Pero cuando llegas aquí, tienes problemas nuevos”, lamentó María. “Siento que me han enterrado viva porque no puedo estar con mis hijos. Es muy difícil soportar esta situación sin saber lo que les está sucediendo a mis hijos. Tal vez lo están pasando peor que yo. Me siento con el corazón roto por haberme separado de mis hijos”, añadió desde una fría celda en Texas.

Casi un mes después de estar detenida, la hondureña al fin pudo hablar por teléfono con sus hijos. Pero el menor de ellos lloraba tanto que no podía ni hablar, según comentó.

Esta semana, un juez federal en Washington dictaminó que cinco oficinas locales de ICE se han involucrado en la detención sistemática de miles de solicitantes de asilo y no han seguido las directivas de la agencia, entre las cuales se señala que si un solicitante pasa una evaluación inicial, como lo hizo María, se le debe otorgar la libertad condicional.

ICE respondió en una declaración que está revisando la decisión del juez y que la cumplirá a menos que o hasta que sea revocada. Por separado, en un correo electrónico a NPR, una portavoz dijo que la agencia no tiene como objetivo detener a los solicitantes de asilo y que tampoco establece las fianzas de forma punitiva.

Fuente: Mundo Hispánico