El Valle mexicano de Tehuacán-Cuicatlán, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

El Valle mexicano de Tehuacán-Cuicatlán ha sido declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en la categoría de sitio mixto, en un debate que se ha prolongado durante dos días en la capital de Baréin, Manama.

Las diferentes delegaciones han decidido apoyar la candidatura mexicana, que ya se presentó el año pasado para figurar en la lista de sitios mixtos de la Unesco, por su doble interés natural y cultural.

La decisión se aplazó hasta este lunes después de que el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) acabara su intervención en la sesión de ayer con esa recomendación, de forma que México pudiera revisar la candidatura para cumplir con una serie de requisitos, una cuestión similar a lo ocurrido el año pasado.

El comité centró su análisis en el “singular y complejo" sistema de riego que se creó en la zona, con pozos, canales, acueductos de piedra y galerías de irrigación, en su mayoría datadas entre 800 y 700 años antes de Cristo, lo cual es “una evidencia del progreso humano en las comunidades agricultoras y uno de los primeros ejemplos de domesticación de plantas".

 

Además, sugirió que realice ulteriores estudios e investigaciones de los lugares del patrimonio cultural en el valle de Tehuacán-Cuicatlán y en la zonas aledañas que se centren en los sistemas de irrigación y asentamiento, un apunte que reafirmaron los representantes de las delegaciones que han tomado la palabra durante la reunión anual.

Por otra parte, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) hizo una evaluación positiva de los aspectos naturales y medioambientales, como ya hizo también en la fallida de 2017, al considerar que “el país ha proporcionado evidencias convincentes de que el sitio incluye valores significativos y globales para la biodiversidad".

La inscripción como sitio mixto en la lista de la Unesco requiere de un doble informe, uno de la UICN, sobre los aspectos naturales, y otra de Icomos, que analiza las cuestiones culturales.

Por su parte, la delegación española, que impulsó la candidatura, consideró ayer que México “ha suplido las observaciones que se hicieron el año pasado a esta candidatura" y afirmó que ha cumplido los criterios para “poder inscribirlos plenamente como un bien mixto en la lista de Patrimonio Mundial".

Una vez inscrito, entre abrazos y aplausos, la delegación mexicana destacó que esta nominación fue “resultado del trabajo conjunto de las instituciones cultural, de medioambiente y de política internacional" de México.

“El bien del Valle de Tehuacán-Cuicatlán es reconocido como una de las cunas de la agricultura y de irrigación, y un centro global de la diversificación", indicó la delegación.

Destacó que el valle “refleja la gran complejidad de un bien mixto al ser un lugar que ocuparon las primeras sociedades de Mesoamérica que pasaron de nómadas a sedentarios a través de un largo proceso", y agregó que “los pueblos indígenas son los depositarios directos de este patrimonio".

Por último, la delegación desplazada a Manama subrayó que estos bienes “no se componen por atributos naturales y culturales aislados, divididos en realidades separadas, sino que están entrelazados".

Allí se encuentra un 70 % de las familias de la flora mundial y un “centro mundial de agrobiodiversidad" para numerosos grupos de plantas, entre ellos numerosos endemismos.

Dentro de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, área natural protegida desde 1998, habitan pueblos indígenas que han encontrado y adaptado sus formas de convivir con la tierra, las plantas y los animales, generando una tradición cultural milenaria respetada por los actuales habitantes.

La superficie de 145.255 hectáreas se localiza dentro de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, que a su vez abarca 490.186 hectáreas distribuidas en 30 municipios del estado de Oaxaca (sur) y 21 de Puebla (centro).

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