La detención de inmigrantes sin antecedentes penales continúa en aumento por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), pese a la promesa del gobierno de Donald Trump de centrarse en indocumentados que sí tienen registros criminales.

De acuerdo con datos de la agencia federal de inmigración, casi dos tercios de todos los inmigrantes arrestados por sus agentes entre octubre de 2017 y abril de 2018 no tenían condenas penales, informó HuffPost.

Lo anterior significa un aumento del 21 por ciento con respecto al mismo periodo entre 2016 y 2017, así como un incremento del 13 por ciento desde el año anterior a ese.

Para justificar la elevación en el número de arrestos realizados por ICE, el director adjunto de aplicación, Corey Price, dijo que el alcance de la agencia se “redujo” durante la administración Obama, pero que desde entonces abandonaron su política de enfocarse solo en extranjeros criminales.

“Si alguien ha violado nuestras leyes de inmigración, ahora ellos son la prioridad”, señaló Price en conferencia de prensa. ICE también argumentó que algunos de los detenidos habían sido acusados de un crimen y aún no habían sido condenados.

Aunque más inmigrantes sin condena están siendo detenidos, el de deportaciones sigue igual. En general, alrededor del 54 por ciento de los indocumentados deportados en la primera mitad del año fiscal 2018 tenían condenas penales, una cifra que no cambió respecto al año anterior.

Apenas esta semana, Trump elogió los esfuerzos de su administración por atacar a los inmigrantes afiliados a pandillas como la MS-13.

“No creerían cuán malas son estas personas”, dijo Trump. “Estas no son personas. Estos son animales Y los sacamos del país a un nivel y a un ritmo que nunca antes había sucedido”, alardeó el mandatario, cuyos comentarios causaron una enorme polémica e, incluso, originaron manifestaciones de inconformidad a nivel internacional.

Fuente: Mundo Hispánico