Debido a que el sistema de tribunales de inmigración en Estados Unidos se conduce de manera diferente a las cortes ordinarias penales o civiles, una serie de prácticas secretas se llevan a cabo, las cuales terminan por afectar negativamente a los inmigrantes.

Además de un retraso de varios años, que acumula casi 700,000 casos pendientes, los tribunales de inmigración afectan a los procesados porque no aplican muchas de las reglas y leyes que regulan los sistemas penales y civiles, reportó The Dallas Morning News.

Entre esas prácticas secretas se encuentra el hecho de que los expedientes solo pueden ser vistos al asistir al tribunal de inmigración, casi siempre el día de la audiencia, situación que complica a los abogados defensores para preparar su caso.

Tampoco existen registros públicos que enumeren los cargos en contra de los inmigrantes o archivos de casos que puedan verse, como sí ocurre en los tribunales penales.

Bajo el argumento de que los inmigrantes son acusados de ofensas civiles por estar de manera ilegal en el país, no tienen derecho a un abogado financiado por el gobierno en los tribunales de inmigración, a diferencia del sistema penal, que designa uno si el acusado no puede pagar su propia defensa. Eso sí, el gobierno federal siempre está representado por los fiscales.

Otra desventaja que enfrentan los inmigrantes y sus abogados es que, si bien los tribunales de inmigración suelen estar abiertos al público, no se permite el acceso de cámaras.

Por último, al ser parte del Departamento de Justicia, los jueces de los tribunales federales de inmigración son considerados abogados del gobierno, cuyos expedientes pueden ser priorizados y quienes ahora enfrentarán cuotas de producción, según el News.

Fuente: Mundo Hispánico