El caso de un dueño de restaurante indocumentado de Indiana que fue deportado pese a una ardua lucha para quedarse y disposición para cooperar con las autoridades federales de inmigración, parece haber desvanecido entre los residentes del pueblo donde dejó años de esfuerzo y entrega, informó el diario Chicago Tribune.

Roberto Beristain, de 44 años y originario de México, comenzó lavando platos en la comunidad de Granger y con el tiempo pudo abrir un popular establecimiento de comida conocido como ‘Eddie’s Steak Shed’, detalló el medio.

El inmigrante daba trabajo a 20 personas y siempre pagó impuestos. Fundó una familia y la mayoría de los residentes desconocía que era indocumentado. Todo cambió, sin embargo, cuando el mexicano acudió a una oficia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Indiana como parte de una cita de rutina.

La agencia le informó que quedaría bajo custodia y posteriormente enfrentó un proceso de deportación.

El caso de Beristain se suma a una larga lista de inmigrantes que terminan detenidos por ICE cuando acuden a entrevistas de rutina.

El gobierno del presidente Donald Trump ha impulsado un nuevo programa para deportar a trabajadores sin residencial legal y sancionar a dueños de negocios que los emplean. El dirigente ha sido firme en su propósito de hacer cumplir las leyes federales de inmigración y los sitios de trabajo han sido los blancos más recientes, según The Washington Post.

Muchas de las medidas migratorias de la actual administración buscan frenar la migración legal, en particular de personas sin capacidades laborales especializadas, alegando que compiten con trabajadores estadounidenses y que contribuyen a la disminución de salarios.

Fuentes: Chicago Tribune y The Washington Post